ADVERTENCIA: Esta novela resulta ser trágica.
"UN DÍA DE LIBERTAD"
Dentro del cuarto que me han asignado, desde la oscuridad de una fulminante luz, me encuentro petrificando a seis ojos que me observan atentamente detrás de aquel único cristal que se haya en medio de paredes almohadadas, entre aquellas cuatro paredes que me agobian cada vez que descubro me pálido rostro. Esos tres hombres analizan mi caso tan sólo con mirarme, sin tocarme, sin acercarse, sin ni siquiera preguntarme.
Hoy en un día como cualquier otro, ya han pasado siete meses desde que mi nombre aparece en aquel listado de inquilinos en este hospital, un hospital para locos, yo no lo estoy, sin embargo Antonio , así me nombraron mis padres, aunque en realidad prefiero que me llamen Anthony pues a diferencia de mi nombre, éste es más corto. Por fin he salido a caminar al jardín que se encuentra tres pisos abajo; al parecer voy mejorando aquellos hombres que se hacen llamar doctores me han dicho que mi Hematofília ha disminuido, al parecer he tenido una evolución exitosa y sorprendente.
me he sentado entre rosas y he recordado a un mujer especial, aquella musa prohibida, recuerdo su fragancia a distancia, es tanta mi dicha que he brincado en dos pies y caminado hacia la fuente, veo en el reflejo del agua mi rostro, de repente todo se me nubla, de un instante de felicidad pasa a ser un momento de fatalidad. Me miro entre las aguas cristalinas de aquel lugar, ha transcurrido por mi mente algo fugas, como si fuese un rayo el cual me recuerda que sigo siendo el mismo de siempre, el mismo estúpido espejo, aquel ermitaño hombre sin motivación y sin anhelos de vivir. Nuevamente me encontré solo observando mis cicatrices que añadían a mi piel, que empañaban mi cara, obtenidas por mis continuos actos de obsesión de ver correr esa rojiza esencia por mi piel, infiltrándome en un mundo de ficción, lleno de placer insaciable. Anhelo sentir nuevamente aquel objeto de cabecilla filosa desgarrar mi piel.
Tuve un momento de ansiedad y fue ahí donde se me ocurrió escapar, pero para lograrlo tenia que ser cuidadoso. Decidí esperar a que la luna apareciera y alumbrara mi camino para así huir sin riesgo a que me descubrieran. llegó la hora de emprender la marcha, caminé por el frustrante laberinto de paredes blancas hasta llegar a la reja . A unos pasos me percaté de la presencia del guardia, en ese momento era jugarme el todo por el todo, corrí hacia él y le encajé un trozo de espejo........CONTINUARÁ.....

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